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18 Octubre

Coma bien sumercé!

Published in Conceptos

 

"Es evidente entonces que la invitación a comer sanamente superó la expectativa
inicial, transformándose en toda una propuesta de vida que a la par que brinda una
mejor calidad de vida se liga con las formas de plantarse frente a la pérdida de
soberanía de nuestras culturas."

  


  

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Quién hubiera pensado que ese llamamiento de las madres para que nos alimentáramos adecuadamente se convertiría en una forma de resistencia frente a los abusos y deformaciones de la nutrición en nuestros dias. “Comer bien” es un lujo que debe saberse encontrar y defender. 

En los últimos años se hizo evidente que en Colombia ( y en muchos otros paises) se botan toneladas de comida diariamente [1] al mismo tiempo que miles de niñas y niños no logran acceder a una comida decente por obra y gracia de corruptos y mercachifles que se roban el presupuesto y/o venden químicos enlatados, comida chatarra. 

Quienes logran juntar los recursos para alimentarse regularmente encuentran productos con altos niveles de procesamiento industrial o dosis increíbles de crueldad y maltrato hacia los animales que sirven de comida. 

Infantes y jóvenes, especialmente en colegios y escuelas, son sometidos al consumo de bebidas azucaradas y comidas rápidas que desencadenan la obesidad desde temprana edad, convirtiéndola en una epidemia.[2] Otras enfermedades asociadas a la mala alimentación (bulimia, anorexia, dermatitis, osteoporosis, cáncer) tienen en ese tipo de nutrición un caldo de cultivo que hace dificil combatirlas.[3] 

A tal situación se llegó como resultado de la ofensiva de los complejos agroindustriales y las empresas procesadoras y comercializadoras de alimentos que lograron minar casi por completo la confianza en la alimentación balanceada. Las primeras se introdujeron sin miramientos en los mercados locales para monopolizar la oferta de productos que antes eran abastecidos por los productores cercanos, inundando, de paso, los mercadillos locales con productos genéticamente modificados. Las segundas, desplegando poderosas campañas mediáticas y publicitarias, torcieron los gustos de los consumidores estandarizando modelos nutricionales que corresponden más a sus intereses que a las necesidades reales del consumidor. 

“Coma bien sumercé” no se refería sólo a las buenas costumbres de etiqueta para sentarse a la mesa, abarcaba asimismo una invitación a comerse todo: la sopa, el seco, las frutas y las verduras para balancear la nutrición. Aunque pudiera considerarse que había mucha presencia de harinas en los platos familiares, el origen cercano y limpio de los alimentos, nos daba una muy rica y variada dieta diaria. 

¿Puede entonces considerarse que intentar nutrirse bien es una “moda”? 

Qué algunas personas reduzcan su vida a querer lucir una silueta estilizada (lo cual tampoco es vergonzoso) no quiere decir que la finalidad de una amplio movimiento social por detener esta intoxicación masiva sea condenable, como sugieren algunas soterradas campañas orientadas a minusvalorar la importancia de promover una dieta saludable. Obsérvese por ejemplo la reacción que generó la propuesta de limitar la presencia de alimentos poco nutritivos o de bebidas “energizantes” en establecimientos educativos. Este lobby se convirtió en una demostración del poder que ejercen las multinacionales de los “alimentos” cuando ven amenzada su presencia hasta en el último rincón de nuestra dieta diaria[4]

 Presentar las acciones de defensa de una alimentación sana como una exageración de promotores de tendencias “new age”, de hippies trasnochados o de personas desinformadas, se convirtió en la estrategia para desvirtuar la importancia de asumir dietas sanas ó por lo menos no tan agresivas con la salud de los consumidores. 

La verdad histórica es otra. La experiencia de construir una vida nutricional sana ha tenido diferentes etapas a lo largo de miles de años y de diversas civilizaciones que asumieron estructuras de consumo basadas en productos locales, acorde con sus creencias y sus vivencias. 

De esas experiencias se consolidaron hábitos alimenticios y dietéticos muy diferentes que aún hoy tienen presencia a lo largo y ancho del planeta. Las expresiones alimentarias mas conocidas de la actualidad, tienen variadas manifestaciones que recogen a su vez formas y experiencias diferenciadas de alimentación.[5] 

Las costumbres más cercanas a la alimentación sin ningún tipo de carnes han resistido los embates de las industrias procesadoras de alimentos a la par que las culturas tradicionales, que tambien son blanco de embestidas, pues ellas representan la soberania alimentaria origen y sustento de la autosuficiencia de pueblos y culturas.[6] 

Es evidente entonces que la invitación a comer sanamente superó la expectativa inicial, transformándose en toda una propuesta de vida que a la par que brinda una mejor calidad de vida se liga con las formas de plantarse frente a la pérdida de soberanía de nuestras culturas. Un sistema alimentario balanceado y accesible para toda la población es una búsqueda permanente de la humanidad, no resultado de un impulso por seguir la moda fitness. Civilizaciones enteras hicieron de la alimentación sana un estilo de vida que sirve de de guía e inspiración para retomar el consejo materno: “Coma bien mijo”. 

Uno de los mas grandes pensadores de la antigüedad en una de las pocas cartas que quedaron, sus enemigos desaparecieron sus más de 300 escritos, el naturalista Epicuro le decía a un amigo : “Envíame un tarrito de queso, para que pueda darme un festín de lujo cuando quiera”[7].

Reflejaba esta petición la condición de una persona sabia que hizo de la frugalidad y el buen vivir un concepto de vida. Destacaba que no era necesario hartarse de comida para encontrar la felicidad y el sentido de la vida. Hoy le agregaríamos que comer mesurada y sanamente es otra forma de evitar que el cambio climático acabe con todas las formas de vida sobre la tierra. No cabe duda las mamás tienen la razón.


 [1] https://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/especial-sobre-la-comida-que-se-desperdicia-en-colombia-276786

[2] https://www.nocomasmasmentiras.org/

 [3] En la mas reciente encuesta sobre obesidad, realizada en 2015 se señala: “Las responsabilidades de la adultez afectan en muchos casos la alimentación, dedicándole poco tiempo, consumiendo más alimentos procesados y menos comidas preparadas en casa. La oferta de alimentos procesados, frituras y dulces, así como una vida sedentaria, propician el desarrollo de obesidad muchas veces asociada a deficiencias nutricionales. Uno de cada tres jóvenes y adultos tiene sobrepeso (37,7%), mientras que uno de cada cinco es obeso (18,7%). En este sentido, el 56,4% de la población presenta exceso de peso, lo que significa un incrementode 5,2 puntos porcentuales con respecto al 2010.La obesidad es más frecuente en las mujeres (22,4%) que en loshombres (14,4%).” Este informe completo se puede leer enhttps://www.icbf.gov.co/bienestar/nutricion/encuesta-nacional-situacion-nutricional

 [4] https://www.elespectador.com/opinion/hit-fruta-de-mentira-columna-817464 

[5] Una explicación didáctica y profunda sobre este tema por el Profesor DeRose en:
 
https://www.youtube.com/watch?v=M0WC0Ftd1mE   

[6] Un buen resumen sobre el tema en este breve video:
 https://www.youtube.com/watch?v=M0WC0Ftd1mE 

[7] Epicuro. García Gual, Carlos. Alianza Editorial. Pag 67.

 

La primera vez que llegué al Concejo, en el año 1990, la ignorancia frente al tema era tan grande que algunos relacionaban la palabra animalismo con algún tipo de aberración. Para avanzar en la comprensión de las problemáticas relacionadas con los Derechos de los Animales fue necesaria mucha paciencia y tolerancia con las posturas cerradas de la gran mayoría de los concejales.

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