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Conceptos

Conceptos (3)

  

 

"Es natural sentir miedo. Se trata de una emoción necesaria para la supervivencia. Nos pone en guardia frente a peligros reales o ficticios, activando las alarmas para entrar en acción en el momento requerido. Luchar, huir o paralizarse frente a la amenaza son las opciones más claras."

 

  


 

  

 

Desde siempre el miedo (orígenes, implicaciones y formas de superarlo) ha sido un motivo de atención de la filosofía, y en tiempos más recientes, también de la psicología. Lo estudiaron filósofos que profesaron la Cultura del Buen Vivir, así en tiempos antiguos no se conociera con ese nombre. Entendían que para lograr un estado existencial saludable, tanto individual como social, es imprescindible vencer el temor a conocer aquello que no se comprende y superar la parálisis frente a aquello que produce miedo. Es decir se requiere transitar los caminos del conocimiento, fuente primordial de la superación de las supersticiones y las limitaciones auto impuestas.

 

El miedo exaltado

Es natural sentir miedo. Se trata de una emoción necesaria para la supervivencia. Nos pone en guardia frente a peligros reales o ficticios, activando las alarmas para entrar en acción en el momento requerido. Luchar, huir o paralizarse frente a la amenaza son las opciones más claras. En ciertas ocasiones debe tomarse una decisión en milésimas de segundo para no perder la vida, poniéndose a prueba la capacidad para reaccionar adecuadamente. Exacerbar esa emoción hasta niveles superlativos se convierte en fuente de graves perturbaciones mentales que suelen tener consecuencias negativas en quien o quienes la padecen. Por ello suele utilizarse como arma de dominio por parte de los sectores más oscuros del establecimiento.

 

El miedo social

La sensación de miedo no puede entenderse solamente como una emoción individual. También tiene una expresión social. El miedo social  se apodera de sectores de la sociedad, impulsado por fuerzas de diversa índole (políticas, religiosas, corporativas), por los monopolios de la comunicación y ahora a través de las redes sociales (por ejemplo medio “fake news”), para convertirlo en fuente de inestabilidad, mezcla de tristeza y de sentimiento de impotencia colectivos. Suele hacerse presente, con especial agresividad, en momentos en que los privilegios de algunos están a punto de perderse por fuerza de la transformación social.

El temor a ataques de enemigos reales o ficticios, a los extranjeros, a las personas de gustos diversos o enfoques filosóficos diferentes, ha sido convertida por los autoritarios de todas las épocas en instrumento predilecto para profundizar o consolidar su dominación.

 

Miedo a “lo otro”

En los tiempos que corren han apelado nuevamente a la fórmula del miedo. Lo convirtieron en el punto de apoyo para desatar todos los demonios contra la otredad, con “lo otro” o lo que se pueda considerar cercano al “otro”. Como antaño, hicieron que conceptos difusos o poco entendibles como el “eje del mal”, los “enemigos de la patria”, la “ideología de género”, o “la falsa Paz”,  se convirtieran en frases para aupar los más bajos instintos de seguidores obnubilados. La sola mención de ciertos temas crispan los nervios y convocan a sectores sociales imbuidos de miedo a reaccionar agresivamente contra los supuestos males y sus portadores. Demonizarlos y aniquilarlos es la vía rápida y efectiva según los promotores de ese sentimiento.

 

La salida calculada

Y no es que lo problemas no existan. Muchas de las situaciones críticas o conflictivas (no todas) son reales y pueden crear malestar en el conjunto o en parte de la sociedad. Un fenómeno normal pues no siempre (casi nunca) las decisiones políticas caen bien a toda, o a la mayoría, de la sociedad.

Lo negativo es que las salidas que se brindan, desde los sectores que detentan el manejo del Estado, las diseñan para su propio beneficio en lo político, en lo económico y en lo social. Las hacen a la medida de sus designios, casi siempre en contravía de los intereses de las grandes mayorías. Sin importar el impacto negativo que tenga y a costa de acabar con las conquistas que la comunidad haya logrado en años de disputas.

Un viejo truco

Es un viejo truco renovado y recargado para las condiciones actuales: crear miedo, pánico y presentar “su propuesta” como la verdadera y única solución cuando en realidad es resultado de un amañado cálculo para sus ganancias en diferentes órdenes.

Y esto ocurre al mismo tiempo que se promueve toda clase de señalamientos hacia las opiniones contrarias. Se tergiversan conceptos y se banalizan los argumentos para presentarlos como inapropiados o abiertamente “delirantes” y contrarios a “las buenas costumbres”.

 

El peor mal

Siendo lo anterior un mal terrible, pues conduce a estados de paroxismo colectivo, no es la peor de las consecuencias. Existe otro efecto que, en términos de la búsqueda de un buen vivir, se convierte en nefasto. Se trata de la parálisis del desconcierto que produce el miedo en algunas personas que, sin estar de acuerdo con los preceptos del autoritarismo, se pliegan a él promoviendo el temor cuando recrean la atmósfera de desorientación y dispersión de las respuestas.

Al propagar la sensación del miedo generalizado, el desconcierto desarrolla el primer mecanismo de defensa básico: cerrar filas para protegerse. Convertirse en una especie de secta donde solo entran l@s más cercan@s alproyecto. Solo quedan quienes estén libres de toda sospecha. Quienes que demuestren “adhesión total a la causa”. Tod@s l@s demás son sospechos@s.

Por esa vía aquell@s no estén enteramente de acuerdo con “la visión” del núcleo dirigente o del líder único, están del lado del oponente. El espíritu de secta, creado para protegerse, aisla, cierra sobre sí mismos a quienes lo profesan dándole el triunfo al miedo promovido por los autoritarios. Es el triunfo de los promotores del miedo.

 

Vencer el miedo histórico

La historia está plagada de ejemplos de cómo se utiliza el arma letal del miedo para separar a los que tienen puntos de vista comunes, pero que por miedo a sentirse debilitados en sus convicciones, evitan acercarse así sea en momentos decisivos.

Pero por fortuna también la historia muestra ejemplos de cómo las sociedades al superar las fracturas entre aquellos que piensan de forma similar (no igual, pues ello es casi imposible) se logra sobrepasar cada obstáculo exitosamente.

En pasado reciente América Latina demostró con creces qué se puede hacer cuando se concitan corrientes afines a los programas democráticos avanzados. Se venció el miedo propagado por décadas, casi siempre reforzado a través de la violencia,  construyendo poderosas fuerzas sociopolíticas que transformaron para siempre la historia de la humanidad. En un inicio el camino fue incierto, pues prevalecieron los enfoques que rompían los intentos de búsqueda de la confluencia. Pero en la medida en que se logró superar la desunión, encontrando las afinidades y fortaleciendo los puntos de encuentro y comunión, cuajó la propuesta colectiva. Se derrotó el miedo abriendo paso al desarrollo de una propuesta avanzada de sociedad.

 

Encararlo en comunidad

La Cultura del Buen Vivir recupera el concepto de lo colectivo como parte esencial de la derrota del miedo. Entiende que en la comunidad está la esencia de la superación del miedo a “lo diferente”, a lo que no es igual a mi, a lo que parece invencible por ser más fuerte, a lo misterioso que no es otra cosa que lo ininteligible.

La invitación a sumar fuerzas con otros, a no aislarse, a no ver enemigos donde no existen, es la base de una cultura sana. Es también el camino para recuperar la autonomía y  construir un futuro común y solidario, esencia de un proyecto social de carácter democrático y participativo.

Quienes desde la antigüedad hasta nuestros días han tratado el tema lo hicieron en principio desde una perspectiva colectiva pues era la forma de defenderse frente a  las amenazas. No existía más respaldo que su colectivo, su comunidad, su tribu. Por ello le daba gran importancia a su relación con ella: era su principal ó único apoyo para vencer el miedo.

Tener miedo al miedo es el punto clave en momentos históricos para los pueblos que quieren ser dominados. Superar el espíritu de secta, para encontrarse con aquell@s que comparten en todo o en parte los sueños de libertad y prosperidad, es la meta.  

 

 

"Es evidente entonces que la invitación a comer sanamente superó la expectativa
inicial, transformándose en toda una propuesta de vida que a la par que brinda una
mejor calidad de vida se liga con las formas de plantarse frente a la pérdida de
soberanía de nuestras culturas."

  


  

epices

 

Quién hubiera pensado que ese llamamiento de las madres para que nos alimentáramos adecuadamente se convertiría en una forma de resistencia frente a los abusos y deformaciones de la nutrición en nuestros dias. “Comer bien” es un lujo que debe saberse encontrar y defender. 

En los últimos años se hizo evidente que en Colombia ( y en muchos otros paises) se botan toneladas de comida diariamente [1] al mismo tiempo que miles de niñas y niños no logran acceder a una comida decente por obra y gracia de corruptos y mercachifles que se roban el presupuesto y/o venden químicos enlatados, comida chatarra. 

Quienes logran juntar los recursos para alimentarse regularmente encuentran productos con altos niveles de procesamiento industrial o dosis increíbles de crueldad y maltrato hacia los animales que sirven de comida. 

Infantes y jóvenes, especialmente en colegios y escuelas, son sometidos al consumo de bebidas azucaradas y comidas rápidas que desencadenan la obesidad desde temprana edad, convirtiéndola en una epidemia.[2] Otras enfermedades asociadas a la mala alimentación (bulimia, anorexia, dermatitis, osteoporosis, cáncer) tienen en ese tipo de nutrición un caldo de cultivo que hace dificil combatirlas.[3] 

A tal situación se llegó como resultado de la ofensiva de los complejos agroindustriales y las empresas procesadoras y comercializadoras de alimentos que lograron minar casi por completo la confianza en la alimentación balanceada. Las primeras se introdujeron sin miramientos en los mercados locales para monopolizar la oferta de productos que antes eran abastecidos por los productores cercanos, inundando, de paso, los mercadillos locales con productos genéticamente modificados. Las segundas, desplegando poderosas campañas mediáticas y publicitarias, torcieron los gustos de los consumidores estandarizando modelos nutricionales que corresponden más a sus intereses que a las necesidades reales del consumidor. 

“Coma bien sumercé” no se refería sólo a las buenas costumbres de etiqueta para sentarse a la mesa, abarcaba asimismo una invitación a comerse todo: la sopa, el seco, las frutas y las verduras para balancear la nutrición. Aunque pudiera considerarse que había mucha presencia de harinas en los platos familiares, el origen cercano y limpio de los alimentos, nos daba una muy rica y variada dieta diaria. 

¿Puede entonces considerarse que intentar nutrirse bien es una “moda”? 

Qué algunas personas reduzcan su vida a querer lucir una silueta estilizada (lo cual tampoco es vergonzoso) no quiere decir que la finalidad de una amplio movimiento social por detener esta intoxicación masiva sea condenable, como sugieren algunas soterradas campañas orientadas a minusvalorar la importancia de promover una dieta saludable. Obsérvese por ejemplo la reacción que generó la propuesta de limitar la presencia de alimentos poco nutritivos o de bebidas “energizantes” en establecimientos educativos. Este lobby se convirtió en una demostración del poder que ejercen las multinacionales de los “alimentos” cuando ven amenzada su presencia hasta en el último rincón de nuestra dieta diaria[4]

 Presentar las acciones de defensa de una alimentación sana como una exageración de promotores de tendencias “new age”, de hippies trasnochados o de personas desinformadas, se convirtió en la estrategia para desvirtuar la importancia de asumir dietas sanas ó por lo menos no tan agresivas con la salud de los consumidores. 

La verdad histórica es otra. La experiencia de construir una vida nutricional sana ha tenido diferentes etapas a lo largo de miles de años y de diversas civilizaciones que asumieron estructuras de consumo basadas en productos locales, acorde con sus creencias y sus vivencias. 

De esas experiencias se consolidaron hábitos alimenticios y dietéticos muy diferentes que aún hoy tienen presencia a lo largo y ancho del planeta. Las expresiones alimentarias mas conocidas de la actualidad, tienen variadas manifestaciones que recogen a su vez formas y experiencias diferenciadas de alimentación.[5] 

Las costumbres más cercanas a la alimentación sin ningún tipo de carnes han resistido los embates de las industrias procesadoras de alimentos a la par que las culturas tradicionales, que tambien son blanco de embestidas, pues ellas representan la soberania alimentaria origen y sustento de la autosuficiencia de pueblos y culturas.[6] 

Es evidente entonces que la invitación a comer sanamente superó la expectativa inicial, transformándose en toda una propuesta de vida que a la par que brinda una mejor calidad de vida se liga con las formas de plantarse frente a la pérdida de soberanía de nuestras culturas. Un sistema alimentario balanceado y accesible para toda la población es una búsqueda permanente de la humanidad, no resultado de un impulso por seguir la moda fitness. Civilizaciones enteras hicieron de la alimentación sana un estilo de vida que sirve de de guía e inspiración para retomar el consejo materno: “Coma bien mijo”. 

Uno de los mas grandes pensadores de la antigüedad en una de las pocas cartas que quedaron, sus enemigos desaparecieron sus más de 300 escritos, el naturalista Epicuro le decía a un amigo : “Envíame un tarrito de queso, para que pueda darme un festín de lujo cuando quiera”[7].

Reflejaba esta petición la condición de una persona sabia que hizo de la frugalidad y el buen vivir un concepto de vida. Destacaba que no era necesario hartarse de comida para encontrar la felicidad y el sentido de la vida. Hoy le agregaríamos que comer mesurada y sanamente es otra forma de evitar que el cambio climático acabe con todas las formas de vida sobre la tierra. No cabe duda las mamás tienen la razón.


 [1] https://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/especial-sobre-la-comida-que-se-desperdicia-en-colombia-276786

[2] https://www.nocomasmasmentiras.org/

 [3] En la mas reciente encuesta sobre obesidad, realizada en 2015 se señala: “Las responsabilidades de la adultez afectan en muchos casos la alimentación, dedicándole poco tiempo, consumiendo más alimentos procesados y menos comidas preparadas en casa. La oferta de alimentos procesados, frituras y dulces, así como una vida sedentaria, propician el desarrollo de obesidad muchas veces asociada a deficiencias nutricionales. Uno de cada tres jóvenes y adultos tiene sobrepeso (37,7%), mientras que uno de cada cinco es obeso (18,7%). En este sentido, el 56,4% de la población presenta exceso de peso, lo que significa un incrementode 5,2 puntos porcentuales con respecto al 2010.La obesidad es más frecuente en las mujeres (22,4%) que en loshombres (14,4%).” Este informe completo se puede leer enhttps://www.icbf.gov.co/bienestar/nutricion/encuesta-nacional-situacion-nutricional

 [4] https://www.elespectador.com/opinion/hit-fruta-de-mentira-columna-817464 

[5] Una explicación didáctica y profunda sobre este tema por el Profesor DeRose en:
 
https://www.youtube.com/watch?v=M0WC0Ftd1mE   

[6] Un buen resumen sobre el tema en este breve video:
 https://www.youtube.com/watch?v=M0WC0Ftd1mE 

[7] Epicuro. García Gual, Carlos. Alianza Editorial. Pag 67.

 

 

"En apariencia es un ciclo mecánico que no tendría porque ser “intervenido”, pero tomar conciencia del ciclo respiratorio es básico para transformar la calidad de vida. Es una puerta de entrada al ancho y poderoso mundo del buen vivir."

 


 

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En cuanto pueda (y si la contaminación atmosférica no se lo impide) respire profundamente. Sentirá como una suave ola de calor y distensión llega hasta la punta de los dedos de manos y pies. El cerebro se despeja y la sensación de tranquilidad le impulsará a repetir el ejercicio. Nada secreto ni misterioso en ello. Es sólo ayudarle al cuerpo a recuperar la energía perdida por largos periodos (días, años) de abandono de esta función natural y vegetativa de alimentación.

 Una persona promedio realiza, cada cinco segundos (a veces mas, a veces menos) este proceso vital que permite la revitalización celular en el que se basa el funcionamiento y desarrollo del organismo.

 Una breve descripción del camino que toma una bocanada de aire hasta llegar a sus destinarias, las células, nos permite establecer que ese proceso resulta beneficiado cuando lo acompaña la conciencia de lo que sucede en el camino.

 Al inhalar, el aire entra por la nariz, donde se calienta, humedece y limpia. Luego pasa por la faringe y, a continuación, llega a las amígdalas, que son una especie de filtro que extingue los organismos nocivos. El aire continúa por la laringe y después por la tráquea, desde allí se distribuye en los dos bronquios, que se conectan a los pulmones.

 Cuando el oxígeno es inhalado y llega a los pulmones, se produce el intercambio energético con la sangre. En los alvéolos, que son pequeños sacos de aire que están en contacto con los capilares, se produce el paso de oxígeno a la sangre.

 La respiración normal surte un proceso divido en cuatro fases: inhalación, retención con aire, exhalación y retención sin aire. En la primera fase de la respiración, inhalación, la nariz capta una cantidad de aire, que es llevada a los pulmones. Para dar espacio, aumentamos el volumen torácico, manteniéndolo así por unos segundos. Allí se produce un lapso breve de retención del aire que inicia su distribución hacia todas las células.

 La siguiente fase es la espiración, que se caracteriza porque la caja torácica se contrae y su capacidad disminuye dejando que los pulmones exhalen el aire hacia el exterior. Luego viene una fase de contracción sin aire que permite un breve descanso al conjunto de aparato respiratorio para luego retomar este vital proceso cíclico.

 La respiración tiene como función oxigenar los tejidos y conservar la vida del organismo. Para que esto ocurra, es necesario el intercambio de energías, que se realiza a través de la sangre y la circulación.

Como se puede apreciar, siendo una función básica del organismo, la respiración se realiza de manera involuntaria y por ello la mayoría de las personas desconoce que al tornarla consciente, y empezar a utilizar la plena capacidad pulmonar, haciendo cuidadosamente su ritmo y profundidad, es posible producir grandes cambios en los planos físico, emocional y mental. Se requiere entonces todo un cambio, una reeducación, en nuestra forma de respirar.

 Desde hace más de 5.000 años culturas ancestrales conocieron los secretos de la respiración y sus técnicas. Las utilizaron como medio para aumentar el torrente de bioenergía en el organismo y desencadenar diversos estados de conciencia. 

Lograron establecer con mucha precisión su impacto en el cuerpo humano logrando que el proceso deje de ser mecánico y se convierta en un fenómeno más profundo y transformador. 
La reeducación respiratoria es entonces un concepto esencial a la hora de establecer metas que nos acerquen de forma práctica y cotidiana a un mejor vivir. En apariencia es un ciclo mecánico que no tendría porque ser “intervenido”, pero tomar conciencia del ciclo respiratorio es básico para transformar la calidad de vida. Es una puerta de entrada al ancho y poderoso mundo del buen vivir. Y, lo mas importante, está al alcance de todas las personas que decidan realizar cambios profundos en su vida, para desde allí emprender la transformación de su entorno y de la sociedad.

 

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