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" (...) no basta con conocer el fenómeno. Se requiere actuar sobre él, con él, o a través de él para lograr transformaciones en el mundo real. Para cambiar la realidad. En este caso la técnica de respiración que permiten incorporar y expandir esa energía al metabolismo se denomina Pránayama. "

 


 

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 La filosofía práctica invita a la acción. A transformar la realidad a partir de la activación mental y física de quién se encuentra en tren de “filosofar”. Supera la etapa de interrogación, que normalmente tiene cada ser humano durante ciertos períodos de su vida, para entrar en el camino de la transformación propia y del entorno.

 

 Como lo señalamos en el menú CONCEPTOS, el proceso en el que pasamos de una respiración vegetativa a una respiración consciente, es uno de procedimientos más expeditos que tienen los seres vivos para iniciar el tránsito hacia estados de físicos (mentales, en el caso de todos los animales) de mayor fuerza evolutiva. 

 

 La antigua civilización del Valle del Indo puso en evidencia que la dinámica respiratoria es la fuente de energía más poderosa, sin la cual no sólo sería imposible vivir, sino que, si se logra potenciar, es fuente de amplias y mejores capacidades mentales y físicas. A través de diversas técnicas (algunas muy sofisticadas) demostraron que por medio la absorción y posterior eliminación del aire que respiramos, incorporamos a cada una de las células no únicamente oxígeno y otros gases, sino otras formas de energía, en especial la solar. A eso lo denominó Prána.

 

 El Profesor DeRose, señala en su texto Tratado de Yôga, que el “Prana es el nombre genérico por el cual el Yôga designa cualquier tipo de energía manifestada biológicamente. En principio, prána es energía de origen solar, pero puede manifestarse después de la metabolización, o sea indirectamente, siendo entonces absorbida del aire, del agua o de los alimentos.

 

 Ahora bien, como lo hemos señalado antes, no basta con conocer el fenómeno. Se requiere actuar sobre él, con él, o a través de él para lograr transformaciones en el mundo real. Para cambiar la realidad. En este caso la técnica de respiración que permiten incorporar y expandir esa energía al metabolismo se denomina Pránayama.

 

 

 “Prána significa bioenergía; ayáma, expansión, anchura, intensidad, elevación. Pránáyáma designa los ejercicios, casi siempre respiratorios, que conducen a la intensificación o expansión del prána en el organismo.”

 

 


 

 

Presentamos aquí el ejercicio básico de Pránáyáma dirigido por el Profesor DeRose a los practicantes que se inician en el conocimiento de estas técnicas de reeducación respiratoria.

 

 Pránáyáma 

 

 Expansión de la bioenergía a través de respiratorios.

 

 "Inicie los respiratorios posando suavemente las manos sobre las rodillas, con los dedos pulgar e índice unidos en jñána mudrá, y las palmas hacia arriba si es de día, o hacia abajo si es de noche. Los que ya son más antiguos pueden comenzar con kúmbhaka bandha, es decir, respiración completa, con ritmo y con bandhas. Los demás comiencen a respirar naturalmente, observando que la espalda debe estar bien erguida, el cuerpo descontraído y la respiración debe ser exclusivamente nasal, tranquila, suave, profunda, abdominal y silenciosa. Sienta cómo el aire penetra por las fosas nasales, recorre los conductos respiratorios hasta los pulmones, y cómo la sangre asimila la bioenergía, transmitiéndola a cada célula de cada órgano, en todo su organismo. Inspire proyectando el abdomen hacia afuera; exhale contrayéndolo.

 Guarde esta regla: cuando el aire entra, el abdomen sale; cuando el aire sale, el abdomen entra. Repitiendo: aire para adentro, abdomen hacia afuera; aire para afuera, abdomen hacia adentro. Inspire proyectando el abdomen hacia afuera y dejando caer la cabeza hacia atrás. En ese punto, comprima la lengua contra la región posterior del paladar, la zona blanda cerca de la garganta. Luego exhale, contrayendo el abdomen hacia adentro y llevando la cabeza hacia adelante, comprimiendo el mentón contra el pecho. En este punto haga la contracción de los esfínteres del ano y de la uretra. Mientras mantenga esa contracción, procure sentir cómo actúa en la revitalización de los órganos sexuales. Continúe: inspirando, abdomen hacia afuera, cabeza hacia atrás, lengua contra el paladar. Retenga algunos instantes..., después exhale, cabeza hacia el frente, abdomen bien hacia adentro y contracción de los esfínteres.

 Luego de repetir algunas veces el primer Pránáyáma, de respiración abdominal o completa, pase al respiratorio siguiente, que es bhastriká, respiración de soplo rápido. Inspire y exhale aceleradamente por las fosas nasales, con fuerza y ruido, bien alto, rápido y fuerte, pero sin contraer la fisonomía ni sacudir los hombros.

 La hiperoxigenación proporcionada por este Pránáyáma es extremadamente eficaz para eliminar estados depresivos. También ayuda mucho a quien necesita raciocinio rápido. Pase ahora a la respiración alternada, sukha púrvaka o vamah krama, según le agreguemos ritmo o no. Preste atención: manteniendo el jñána mudrá, dedos índice y pulgar unidos, obstruya con el dedo medio de la mano derecha su orificio nasal derecho e inspire por el izquierdo. Cuando los pulmones estén llenos, cambie la fosa nasal en actividad, cerrando ahora la izquierda y exhalando por la derecha. Con los pulmones vacíos no cambie e inspire por la derecha. Con los pulmones llenos, cambie la fosa nasal en actividad y exhale por la otra. Continúe el mismo proceso, alternando las fosas nasales siempre que los pulmones estén llenos y jamás cuando estén vacíos.

 Recuerde que en nuestros respiratorios la espalda está siempre erguida y la respiración, a no ser en caso de excepción, es absolutamente silenciosa. Una vez familiarizado con este vamah krama, podrá transformarlo en sukha púrvaka, un Pránáyáma más adelantado, agregándole ritmo. Inspire por una fosa nasal en un determinado tiempo, retenga el aire durante cuatro veces el mismo tiempo y exhale en dos veces el tiempo de la inspiración. Tenemos, entonces, el ritmo 1-4-2. Inspire en cuatro segundos por una fosa nasal, retenga el aire durante dieciséis y exhale en ocho segundos por la otra fosa nasal. No se olvide de continuar ejecutando la respiración completa durante ese respiratorio alternado, así como en cualquier otro respiratorio y además durante el día entero, en su vida cotidiana. La respiración completa consiste en llenar plenamente los pulmones, dilatando sucesivamente la parte baja, media y alta, y exhalando de manera inversa, soltando el aire de la parte alta, media y baja de los pulmones. Al terminar la respiración alternada, hágalo exhalando por la fosa nasal izquierda, puesto que comenzó inspirando por ella.”

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