"Si la lucha social debía asumir la bandera de salvar al conjunto de la sociedad, era “mal visto” cuidar de si mismo. Y esa tara quedó impresa en el pensamiento y la actuación por varias generaciones que se convirtieron en presa fácil de la “industria felicitaría”.

 

 


  

pajaros

 

El filosofo español Juan Carlos Ruiz ha planteado una aguda polémica con relación a cómo se ha convertido la búsqueda de la felicidad en una verdadera tortura. [1] “Nos venden que la felicidad es algo instantáneo y fácil de adquirir. Se trata de una felicidad postiza y a la venta que nos convierte en drogodependientes emocionales.”

A la pregunta: “¿Sentirse feliz no es lo mismo que serlo?

No, y tampoco es la alegría de un instante o la satisfacción por un logro conseguido. La felicidad es una manera de ver la vida, de levantarte cada mañana y acostarte cada noche, una actitud con los que te rodean que hace que ellos mejoren y mejores tú.”

Con muchos años de experiencia como profesor de filosofía, sabe del peligro que entraña utilizar la felicidad como un señuelo para desechar el pensamiento crítico y reemplazarlo por el seguidismo de las modas casi siempre asociadas al consumo incontrolado de bienes desechables.

Invita a asumir la filosofía crítica como inspiración para no caer en la trampa de actuar sin reflexionar y meterse en el tunel del “hiperdinamismo” sin limites que provoca frustraciones igualmente ilimitadas.

Este hilo pedagógico propuesto por el Profesor Ruiz incita a la profundización en el concepto expuesto por Michel Foucault en una de las últimas entrevistas que concedió, (que también a circulado recientemente por las redes sociales) bajo el título “La ética del cuidado de uno mismo como práctica de la libertad”[2].

En ella se abordó un tema que hoy parece razonable tratar: ¿es el cuidado de sí mismo un instrumento de liberación personal y, a su vez, social? ¿Cómo influye esa búsqueda en el entorno del individuo? En aquellos dias éste interrogante era clave pues el cuidado de sí mismo se entendía como una deformación sospechosa.

“Es interesante ver cómo en nuestras sociedades, por el contrario, el cuidado de uno mismo se ha convertido, a partir de un cierto momento – y es muy difícil saber exactamente desde cuándo – en algo un tanto sospechoso. Ocuparse de uno mismo ha sido, a partir de un determinado momento, denunciado casi espontáneamente como una forma de egoísmo o de interés individual en contradicción con el interés que es necesario prestar a los otros o con el necesario sacrificio de uno mismo.”

Daba en el clavo. Si la lucha social debía asumir la bandera de salvar al conjunto de la sociedad, era “mal visto” cuidar de si mismo. Y esa tara quedó impresa en el pensamiento y la actuación por varias generaciones que se convirtieron en presa fácil de la “industria felicitaría”.

Este concepto, propuesto por el Profesor Jorge Riechmann[3], recoge de forma muy gráfica el nuevo fenómeno señalando que:

“Durante la última década la búsqueda de la felicidad ha generado libros de venta masiva (muchas veces dentro del género “autoayuda”), iniciativas de “desarrollo personal”, cursos académicos, cursillos y seminarios de toda clase, y una miríada de itinerarios de autoempleo... Se ha desarrollado una vigorosa industria (en parte académica) de iniciativas y estudios felicitarios. Existe un Journal of Happiness Studies y también una World Database of Happiness (con sede, ésta última, en la Universidad Erasmo de Rotterdam de Holanda). Un ex empresario reconvertido a “gurú” del crecimiento personal trata de fundar un “movimiento social Wikihappiness”.”

La ofensiva del modelo económico consumista convirtió hasta las propias corrientes que buscan la superación del desquiciado afán por vivir tras emociones efímeras y desechables, en fuente de ganancias multimillonarias, aún a costa de la salud y de la vida de los consumidores.

Todo parecería entonces que no queda otra salida que desistir de la búsqueda de una salida a la situación de instrumentalización del objetivo clave de la humanidad: ser feliz.

A propósito de esta posibildad Riechmann nos dice:

“Uno se siente tentado a desechar airado la cuestión, quizás para dedicarse solo a la fotografía de aves, la poesía mallarmeana, la vida monástica benedictina o la cata de vino blanco… Pero no conviene ceder a ese impulso. La cuestión de la vida buena estuvo, está y estará con nosotros: como ningún programa genético ni dispositivo de instintos responde por nosotros a la pregunta “cómo vivir”, y como las respuestas previstas en el repertorio cultural a nuestro alcance no nos convencen del todo, en realidad no podemos dejar de planteárnosla.”

Para encontrar la base conceptual y práctica que le da sentido a la acción transformadora, señala Riechmann, nos debemos apoyar en tres pilares que están presentes a lo largo de los siglos en las corrientes filosóficas más avanzadas de todos los tiempos. Estos conceptos son: naturalismo, inmanencia y ética de lo colectivo.

Los invitamos a leer estos tres breves e interesantes textos que nos darán mas herramientas para entender la vigencia de la felicidad como meta humana legítima y dignificante.



 

"Liderar es una responsabilidad, es una hermosa tarea de ida y vuelta entre quien conduce y sus liderados. Un pacto de confianza y solidaridad, para vencer todos los obstáculos desde la suma de fuerzas individuales orientadas en la misma dirección."

 


 

 

 En estos días estamos pendientes del campeonato mundial de fútbol, donde se fortalecen las pasiones y los sentimientos, a veces exagerados, de patriotismo. Opiniones de estudiosos de las conductas humanas indican que estos encuentros deportivos entre selecciones de diversas naciones reemplazan las disputas armadas y, en cierta forma, canalizan pasiones contenidas que finalmente se liberan con intensidad.

Ya se trate de conflictos bélicos o de enfrentamientos deportivos, nos es útil observar qué necesario es que quienes dirigen los equipos determinen las estrategias, analicen las tácticas, den entrenamiento a los que deberán ejecutarlas y los acompañen para darles apoyo. De esta forma conseguirán cumplir los planes trazados.

Pero a pesar de la planificación, todo podrá dificultarse y hasta fracasar si quien lidera no logra generar unión y confianza entre los integrantes. No bastan los destellos de talentos individuales, es imprescindible la cohesión del grupo y una incuestionable autoridad ganada por el líder, como consecuencia del trabajo bien organizado, de la empatía y del ejemplo humano. Sin un buen liderazgo habrá que esforzarse mucho más, las posibilidades de éxito serán escasas, y surgirán los reclamos internos y la consecuente desunión.

En estos días tenemos un claro ejemplo en la actuación de nuestra selección, que se resume en las palabras de su Director Técnico ante los medios de prensa: con cierto orgullo, declara que él nunca planifica. No hace falta aclarar nada, basta apreciar el resultado.

Hemos observado la conducta de un personaje exaltado, que trata de mala manera a distintas personas en los estadios y fuera de ellos, que cambia la formación en cada encuentro, y que evidencia una inestabilidad que seguramente causó también fragilidad emocional en el grupo.

Aclaro que no pretendo hacer un análisis del aspecto deportivo, sino utilizar este reciente y público hecho para seguir aprendiendo y comprendiendo cuánto puede el liderazgo potenciar o debilitar a los grupos. Y, en consecuencia, qué resultados se obtienen.

Liderar es una responsabilidad, es una hermosa tarea de ida y vuelta entre quien conduce y sus liderados. Un pacto de confianza y solidaridad, para vencer todos los obstáculos desde la suma de fuerzas individuales orientadas en la misma dirección.

Pero, eso sí: esto debe ser genuino, sentido y comprendido por todos, líder y liderados.

 

 

" (...) no basta con conocer el fenómeno. Se requiere actuar sobre él, con él, o a través de él para lograr transformaciones en el mundo real. Para cambiar la realidad. En este caso la técnica de respiración que permiten incorporar y expandir esa energía al metabolismo se denomina Pránayama. "

 


 

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 La filosofía práctica invita a la acción. A transformar la realidad a partir de la activación mental y física de quién se encuentra en tren de “filosofar”. Supera la etapa de interrogación, que normalmente tiene cada ser humano durante ciertos períodos de su vida, para entrar en el camino de la transformación propia y del entorno.

 

 Como lo señalamos en el menú CONCEPTOS, el proceso en el que pasamos de una respiración vegetativa a una respiración consciente, es uno de procedimientos más expeditos que tienen los seres vivos para iniciar el tránsito hacia estados de físicos (mentales, en el caso de todos los animales) de mayor fuerza evolutiva. 

 

 La antigua civilización del Valle del Indo puso en evidencia que la dinámica respiratoria es la fuente de energía más poderosa, sin la cual no sólo sería imposible vivir, sino que, si se logra potenciar, es fuente de amplias y mejores capacidades mentales y físicas. A través de diversas técnicas (algunas muy sofisticadas) demostraron que por medio la absorción y posterior eliminación del aire que respiramos, incorporamos a cada una de las células no únicamente oxígeno y otros gases, sino otras formas de energía, en especial la solar. A eso lo denominó Prána.

 

 El Profesor DeRose, señala en su texto Tratado de Yôga, que el “Prana es el nombre genérico por el cual el Yôga designa cualquier tipo de energía manifestada biológicamente. En principio, prána es energía de origen solar, pero puede manifestarse después de la metabolización, o sea indirectamente, siendo entonces absorbida del aire, del agua o de los alimentos.

 

 Ahora bien, como lo hemos señalado antes, no basta con conocer el fenómeno. Se requiere actuar sobre él, con él, o a través de él para lograr transformaciones en el mundo real. Para cambiar la realidad. En este caso la técnica de respiración que permiten incorporar y expandir esa energía al metabolismo se denomina Pránayama.

 

 

 “Prána significa bioenergía; ayáma, expansión, anchura, intensidad, elevación. Pránáyáma designa los ejercicios, casi siempre respiratorios, que conducen a la intensificación o expansión del prána en el organismo.”

 

 


 

 

Presentamos aquí el ejercicio básico de Pránáyáma dirigido por el Profesor DeRose a los practicantes que se inician en el conocimiento de estas técnicas de reeducación respiratoria.

 

 Pránáyáma 

 

 Expansión de la bioenergía a través de respiratorios.

 

 "Inicie los respiratorios posando suavemente las manos sobre las rodillas, con los dedos pulgar e índice unidos en jñána mudrá, y las palmas hacia arriba si es de día, o hacia abajo si es de noche. Los que ya son más antiguos pueden comenzar con kúmbhaka bandha, es decir, respiración completa, con ritmo y con bandhas. Los demás comiencen a respirar naturalmente, observando que la espalda debe estar bien erguida, el cuerpo descontraído y la respiración debe ser exclusivamente nasal, tranquila, suave, profunda, abdominal y silenciosa. Sienta cómo el aire penetra por las fosas nasales, recorre los conductos respiratorios hasta los pulmones, y cómo la sangre asimila la bioenergía, transmitiéndola a cada célula de cada órgano, en todo su organismo. Inspire proyectando el abdomen hacia afuera; exhale contrayéndolo.

 Guarde esta regla: cuando el aire entra, el abdomen sale; cuando el aire sale, el abdomen entra. Repitiendo: aire para adentro, abdomen hacia afuera; aire para afuera, abdomen hacia adentro. Inspire proyectando el abdomen hacia afuera y dejando caer la cabeza hacia atrás. En ese punto, comprima la lengua contra la región posterior del paladar, la zona blanda cerca de la garganta. Luego exhale, contrayendo el abdomen hacia adentro y llevando la cabeza hacia adelante, comprimiendo el mentón contra el pecho. En este punto haga la contracción de los esfínteres del ano y de la uretra. Mientras mantenga esa contracción, procure sentir cómo actúa en la revitalización de los órganos sexuales. Continúe: inspirando, abdomen hacia afuera, cabeza hacia atrás, lengua contra el paladar. Retenga algunos instantes..., después exhale, cabeza hacia el frente, abdomen bien hacia adentro y contracción de los esfínteres.

 Luego de repetir algunas veces el primer Pránáyáma, de respiración abdominal o completa, pase al respiratorio siguiente, que es bhastriká, respiración de soplo rápido. Inspire y exhale aceleradamente por las fosas nasales, con fuerza y ruido, bien alto, rápido y fuerte, pero sin contraer la fisonomía ni sacudir los hombros.

 La hiperoxigenación proporcionada por este Pránáyáma es extremadamente eficaz para eliminar estados depresivos. También ayuda mucho a quien necesita raciocinio rápido. Pase ahora a la respiración alternada, sukha púrvaka o vamah krama, según le agreguemos ritmo o no. Preste atención: manteniendo el jñána mudrá, dedos índice y pulgar unidos, obstruya con el dedo medio de la mano derecha su orificio nasal derecho e inspire por el izquierdo. Cuando los pulmones estén llenos, cambie la fosa nasal en actividad, cerrando ahora la izquierda y exhalando por la derecha. Con los pulmones vacíos no cambie e inspire por la derecha. Con los pulmones llenos, cambie la fosa nasal en actividad y exhale por la otra. Continúe el mismo proceso, alternando las fosas nasales siempre que los pulmones estén llenos y jamás cuando estén vacíos.

 Recuerde que en nuestros respiratorios la espalda está siempre erguida y la respiración, a no ser en caso de excepción, es absolutamente silenciosa. Una vez familiarizado con este vamah krama, podrá transformarlo en sukha púrvaka, un Pránáyáma más adelantado, agregándole ritmo. Inspire por una fosa nasal en un determinado tiempo, retenga el aire durante cuatro veces el mismo tiempo y exhale en dos veces el tiempo de la inspiración. Tenemos, entonces, el ritmo 1-4-2. Inspire en cuatro segundos por una fosa nasal, retenga el aire durante dieciséis y exhale en ocho segundos por la otra fosa nasal. No se olvide de continuar ejecutando la respiración completa durante ese respiratorio alternado, así como en cualquier otro respiratorio y además durante el día entero, en su vida cotidiana. La respiración completa consiste en llenar plenamente los pulmones, dilatando sucesivamente la parte baja, media y alta, y exhalando de manera inversa, soltando el aire de la parte alta, media y baja de los pulmones. Al terminar la respiración alternada, hágalo exhalando por la fosa nasal izquierda, puesto que comenzó inspirando por ella.”

 

"En estos tiempos en que la modernidad está sumergida en el paradigma individualista y la humanidad está en crisis, es importante escuchar y practicar la herencia de nuestros abuelos: esta cosmovisión emergente que pretende reconstituir la armonía y el equilibrio de la vida con la que convivieron nuestros ancestros"

 


 

  vivirbien

 

El proceso de cambio que emerge hoy, desde la visión de los pueblos ancestrales indígenas originarios, irradia y repercute en el entorno mundial, promoviendo un paradigma, uno de los más antiguos: el “paradigma comunitario de la cultura de la vida para vivir bien”, sustentado en una forma de vivir reflejada en una práctica cotidiana de respeto, armonía y equilibrio con todo lo que existe,comprendiendo que en la vida todo está interconectado, es interdependiente y está interrelacionado.

Los pueblos indígenas originarios están trayendo algo nuevo (para el mundo moderno) a las mesas de discusión, sobre cómo la humanidad debe vivir de ahora en adelante, ya que el mercado mundial, el crecimiento económico, el corporativismo, el capitalismo y el consumismo, que son producto de un paradigma occidental, son en diverso grado las causas profundas de la grave crisis social, económica y política.

Ante estas condiciones, desde las diferentes comunidades de los pueblos originarios de Abya Yala, decimos que, en realidad, se trata de una crisis de vida. Bajo el influjo de este momento histórico, toda la sociedad está inmersa en tiempos de cambio y a la vez, todos y cada uno de los seres humanos somos corresponsables, como generación, de coadyuvar a estos cambios, sustentados en nuevos (aunque antiguos) paradigmas de vida, en lugar de aquellos individualistas y homogenizadores que están causando tanto daño en las relaciones interpersonales y sociales.

Los paradigmas de vida dominantes perciben al individuo como el único sujeto de derechos y obligaciones, instituyéndolo como el único referente de vida. Por lo tanto, los sistemas jurídico, educativo, político, económico y social se adecuaron y responden a los derechos y obligaciones meramente individuales.

La visión del capital como valor fundamental del pensamiento occidental generó enormes brechas entre ricos y pobres. Estos referentes de vida han propiciado un escenario de desencuentros y han ido profundizado cada vez más los abismos entre los seres humanos y todo lo que les rodea, llevando a la humanidad a un alto grado de insensibilización. Más allá de lograr “una mejor calidad de vida”, cual fuera la promesa de la modernidad, la humanidad avanza cada día más hacia la infelicidad, la soledad, la discriminación, la enfermedad, el hambre…

Y, más allá de lo humano, hacia la destrucción de la Madre Tierra. Ante esta realidad, surge como respuesta / propuesta la cultura de la vida, que corresponde al paradigma ya no individualista sino comunitario, el cual llama a reconstituir la visión de comunidad (común-unidad) de las culturas ancestrales.

Esta herencia de las primeras naciones considera a la comunidad como estructura y unidad de vida, es decir, constituida por toda forma de existencia y no solo como una estructura social (conformada únicamente por humanos). Ello no implica una desaparición de la individualidad, sino que ésta se expresa ampliamente en su capacidad natural en un proceso de complementación con otros seres dentro de la comunidad.

En estos tiempos en que la modernidad está sumergida en el paradigma individualista y la humanidad está en crisis, es importante escuchar y practicar la herencia de nuestros abuelos: esta cosmovisión emergente que pretende reconstituir la armonía y el equilibrio de la vida con la que convivieron nuestros ancestros, y que ahora es la respuesta estructural de los pueblos indígenas originarios: el horizonte del vivir bien o buen vivir.

Leer mas.... https://www.economiasolidaria.org/sites/default/files/1._Consultoria_Vivir_Bien.-Informe-Final.pdf

04 July

Respire a conciencia

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"En apariencia es un ciclo mecánico que no tendría porque ser “intervenido”, pero tomar conciencia del ciclo respiratorio es básico para transformar la calidad de vida. Es una puerta de entrada al ancho y poderoso mundo del buen vivir."

 


 

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En cuanto pueda (y si la contaminación atmosférica no se lo impide) respire profundamente. Sentirá como una suave ola de calor y distensión llega hasta la punta de los dedos de manos y pies. El cerebro se despeja y la sensación de tranquilidad le impulsará a repetir el ejercicio. Nada secreto ni misterioso en ello. Es sólo ayudarle al cuerpo a recuperar la energía perdida por largos periodos (días, años) de abandono de esta función natural y vegetativa de alimentación.

 Una persona promedio realiza, cada cinco segundos (a veces mas, a veces menos) este proceso vital que permite la revitalización celular en el que se basa el funcionamiento y desarrollo del organismo.

 Una breve descripción del camino que toma una bocanada de aire hasta llegar a sus destinarias, las células, nos permite establecer que ese proceso resulta beneficiado cuando lo acompaña la conciencia de lo que sucede en el camino.

 Al inhalar, el aire entra por la nariz, donde se calienta, humedece y limpia. Luego pasa por la faringe y, a continuación, llega a las amígdalas, que son una especie de filtro que extingue los organismos nocivos. El aire continúa por la laringe y después por la tráquea, desde allí se distribuye en los dos bronquios, que se conectan a los pulmones.

 Cuando el oxígeno es inhalado y llega a los pulmones, se produce el intercambio energético con la sangre. En los alvéolos, que son pequeños sacos de aire que están en contacto con los capilares, se produce el paso de oxígeno a la sangre.

 La respiración normal surte un proceso divido en cuatro fases: inhalación, retención con aire, exhalación y retención sin aire. En la primera fase de la respiración, inhalación, la nariz capta una cantidad de aire, que es llevada a los pulmones. Para dar espacio, aumentamos el volumen torácico, manteniéndolo así por unos segundos. Allí se produce un lapso breve de retención del aire que inicia su distribución hacia todas las células.

 La siguiente fase es la espiración, que se caracteriza porque la caja torácica se contrae y su capacidad disminuye dejando que los pulmones exhalen el aire hacia el exterior. Luego viene una fase de contracción sin aire que permite un breve descanso al conjunto de aparato respiratorio para luego retomar este vital proceso cíclico.

 La respiración tiene como función oxigenar los tejidos y conservar la vida del organismo. Para que esto ocurra, es necesario el intercambio de energías, que se realiza a través de la sangre y la circulación.

Como se puede apreciar, siendo una función básica del organismo, la respiración se realiza de manera involuntaria y por ello la mayoría de las personas desconoce que al tornarla consciente, y empezar a utilizar la plena capacidad pulmonar, haciendo cuidadosamente su ritmo y profundidad, es posible producir grandes cambios en los planos físico, emocional y mental. Se requiere entonces todo un cambio, una reeducación, en nuestra forma de respirar.

 Desde hace más de 5.000 años culturas ancestrales conocieron los secretos de la respiración y sus técnicas. Las utilizaron como medio para aumentar el torrente de bioenergía en el organismo y desencadenar diversos estados de conciencia. 

Lograron establecer con mucha precisión su impacto en el cuerpo humano logrando que el proceso deje de ser mecánico y se convierta en un fenómeno más profundo y transformador. 
La reeducación respiratoria es entonces un concepto esencial a la hora de establecer metas que nos acerquen de forma práctica y cotidiana a un mejor vivir. En apariencia es un ciclo mecánico que no tendría porque ser “intervenido”, pero tomar conciencia del ciclo respiratorio es básico para transformar la calidad de vida. Es una puerta de entrada al ancho y poderoso mundo del buen vivir. Y, lo mas importante, está al alcance de todas las personas que decidan realizar cambios profundos en su vida, para desde allí emprender la transformación de su entorno y de la sociedad.

 

 

  

"Nuestras sociedades, sumergidas en el consumismo y la inmediatez, remiten a la compraventa de pedazos de felicidad y trozos de soluciones a quienes intentan encontrar la salida del laberinto que resumela vida al ciclo comprar-usar-botar." 

  


 

fuego 

Hace unos días se conoció una muy buena noticia: la Gobernación de Cundinamarca (Colombia) prepara un grupo de mas de 400 profesores y 50 funcionarios para que impulsen en escuelas y colegios del Departamento una masiva incorporación de niñas, niños y jóvenes de ambos sexos a un programa denominado La felicidad en Cundinamarca un asunto de formación.

Meses antes 1200 estudiantes de la universidad de Yale se inscribieron en el curso “para ser feliz”. La apertura de esta cátedra se convirtió en la formación con más inscritos en toda la historia de ese Alma Mater. De inmediato se decidió compartirla en una plataforma de Internet, bajo el nombre Psicología y Buena Vida, logrando rápidamente miles de inscritos en diferentes países.

Este interés demuestra que la urgencia de buscar respuesta al complejo tema de “ser feliz” tiene plena vigencia. Incluso en sectores socio económicos con niveles de vida en los que parecería estar suplida esa meta, que son los que frecuentan la universidad de marras y muchos de los que suelen buscar en las redes sociales los caminos para superar sus depresiones crónicas o pasajeras.

La verdad es que lo que hoy se conoce como “la búsqueda de la felicidad” ha sido la lucha persistente por optimizar la energía física, emocional y mental para acometer las labores cotidianas y mantener ese “estado de ánimo de quien recibe de la vida lo que espera o desea” lo más prolongadamente posible.

Sin embargo muchos expresan dudas acerca de qué tan transformador puede ser un curso de pocas horas semanales de algo que requiere tanto de la comprensión integral y compleja sobre del abc de la existencia, como del acompañamiento social en todos sus niveles.

No les falta razón a quienes así piensan. Nuestras sociedades, sumergidas en el consumismo y la inmediatez, remiten a la compraventa de pedazos de felicidad y trozos de soluciones a quienes intentan encontrar la salida del laberinto que resume  la vida al ciclo comprar-usar-botar.

Pero muchos de los esfuerzos de instituciones publicas y privadas por dotar a sus alumnos de herramientas que permitan superar los actuales niveles de desconcierto, incluso de franco desprecio e interés por la vida, chocan contra la muralla de los interesados en mantener las cosas como están.

Caso demostrativo el que salió a flote esta semana cuando Redpapaz  puso sobre el tapete lo nocivo que resulta para miles y miles de jóvenes que en las instituciones educativas no ofrezcan en restaurantes y tiendas escolares, alimentos saludables, libres de componentes ultraprocesados y/o altamente azucarados. Las poderosas empresas del ramo desplegaron intenso lobby para evitar o desviar el debate sobre el tema en los medios y en el propio Congreso de la República, quitándole al proyecto de Ley sobre comida chatarra  “el alma” según denuncia la ONG Dejusticia.

Ningún ser humano será feliz si, por ejemplo, alimentarse sanamente se ve impedido por quienes ocultan deliberadamente cuales son los componentes que les venden para “nutrirse”.

Por ello hacer de la brega por mejor calidad de vida (indicador básico de la felicidad) se convirtió en tarea de primer orden para prácticamente todos los seres humanos. La conjugación de las metas personales por lograr un buen estado físico y mental con los objetivos de una sociedad que confronte el deterioro acelerado de las condiciones de vida de sus asociados es la mezcla óptima para alcanzar la elusiva felicidad.

Estas formaciones en los claustros académicos serán positivas como una introducción, como un aprestamiento, a la felicidad. Pero solo alcanzará sus objetivos si deja en el estudiante la clara convicción de que la meta es transformarse así mismo para cambiar el mundo. Es en la acción, es en la práctica, como se aprende a ser feliz.

La primera vez que llegué al Concejo, en el año 1990, la ignorancia frente al tema era tan grande que algunos relacionaban la palabra animalismo con algún tipo de aberración. Para avanzar en la comprensión de las problemáticas relacionadas con los Derechos de los Animales fue necesaria mucha paciencia y tolerancia con las posturas cerradas de la gran mayoría de los concejales.

09 April

Sobre Nosotros

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El Buen Vivir es un principio que recoge una visión del mundo centrada en el ser humano, como parte de un entorno natural y social.

 

El Buen Vivir es en consecuencia la satisfacción de las necesidades, la consecución de una calidad de vida, el amar y ser amado, el florecimiento saludable de todos y todas, en paz y armonía con la naturaleza y la prolongación indefinida de las culturas humanas.

 

El Buen Vivir supone tener tiempo libre para la contemplación y la emancipación, y que las libertades, oportunidades, capacidades y potencialidades reales de los individuos se amplíen y florezcan de modo que permitan lograr simultáneamente aquello que la sociedad, los territorios, las diversas identidades colectivas y cada uno -visto como un ser humano universal y particular a la vez- valora como objetivo de vida deseable (tanto material como subjetivamente y sin producir ningún tipo de dominación a un otro).

El consumo diario de fruta reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV) hasta en un 40 por ciento, según un estudio presentado este lunes en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC, por sus siglas en inglés), que se celebra en Barcelona.

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